Es la pregunta que todo el mundo hace y a la que casi nadie responde de forma clara (porque "depende" vende poco). Aquí van rangos reales, qué hace que el precio suba o baje, y por qué la web de 300 € suele salir la más cara de todas.
La respuesta honesta
Una página web para un negocio en España puede costar desde unos cientos de euros (plantilla básica) hasta varios miles (web a medida con tienda). El precio "de mercado" para una web profesional de una pyme suele moverse entre los 1.000 y los 3.000 €, y sube desde ahí si hay tienda online, llegando incluso a 5.000 € o más según el número de páginas o funciones especiales.
¿Por qué ese rango tan amplio? Porque "una página web" es como un coche: hay distintos modelos y tipos, con distintos extras y funcionalidades. Lo que de verdad marca el precio es lo de abajo.
Qué hace subir (o bajar) el precio
- A medida o plantilla. Montar una plantilla prefabricada es barato, pero tu web va a ser como la del 80% de las tiendas. A medida cuesta más, pero rinde mejor.
- Número de páginas. No es lo mismo una web de 5 secciones que una con página por servicio y por ciudad (que es justo lo que ayuda a posicionar).
- Los textos. La intención con la que se escriben (palabras clave), y que vengan del conocimiento del sector y de la experiencia, marca la diferencia a nivel de SEO.
- Tienda online. Vender por internet añade pasarela de pago, fichas de producto, envíos… y sube el precio bastante.
- Que venga con SEO de base. Una web puede ser bonita y no salir en Google. Que nazca optimizada (velocidad, estructura, SEO) es parte del valor, y es lo que hacemos.
Rangos orientativos
Para que te hagas una idea con números, sin humo (estos son nuestros puntos de partida):
Son cifras de partida (sin IVA); el precio final depende de lo que tu negocio necesite de verdad. Preferimos decírtelo claro antes que soltarte un "pide presupuesto" y que no sepas ni por dónde van los tiros.
Por qué la web más barata acaba saliendo cara
Esta es la parte que nadie te cuenta. La web de 300 € (o la del cuñado que vio un vídeo, o la amiga que dijo que sabía y aún no la ha hecho, o la que te monta la plataforma "gratis") suele acabar costándote más porque:
- No sale en Google. Si nadie la encuentra, es un folleto caro que no trae ni una llamada.
- Va lenta. Y hoy en día no hay nada que guste menos que esperar a que cargue una web. Encima, Google te penaliza.
- La acabas rehaciendo. A los seis meses pagas otra vez para hacerla bien. Es decir, pagas dos veces.
» Nuestra manera de verlo: una web no es un gasto, es un escaparate de tus servicios que trabaja todos los días del año, 24/7; un apoyo incondicional para tus comerciales y tus correos, adonde rediriges a los clientes. La pregunta no es "cuánto cuesta" sino "cuántos clientes me va a traer".
Qué preguntar antes de contratar a nadie
- ¿La web es mía o me quedo atado a tu plataforma?
- ¿Viene preparada para salir en Google o eso es aparte?
- ¿Es rápida de verdad? (que te enseñen la nota de velocidad).
- ¿Quién escribe los textos y con qué criterio?
- ¿Qué pasa cuando quiera cambiar algo más adelante?
¿Quieres saber qué necesita tu negocio (y qué no)?
Te decimos claro qué web te hace falta según tu caso y qué presupuesto real tiene sentido — sin venderte de más. La primera valoración es gratis.
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